Desde muy pequeña veo películas americanas en las que los niños jugaban con la nieve mientras esperaban a Santa Claus. Hacían guerras de bolas y muñecos de nieve y a mí me parecía que, al igual que Santa, la nieve era algo inexistente que sólo salía en esas películas, pero, desde el viernes he podido comprobar que la nieve ¡realmente existe! =)
Es maravilloso ver cómo caen cositas blancas del cielo y como poco a poco todo se va transformando y se va volviendo del color del invierno.
Fui el sábado a Praga, una ciudad increíblemente preciosa, dejando a Passau con algo de nieve, pero era algo que ya había vivido antes, era agua-nieve. Esta mañana me he levantado y Passau había cambiado, ya no era agua lo que veía, era nieve, nieve real. Ahora, la ciudad es como uno de esos lugares que salían en mis películas.
Voy caminando por las calles, mirándolo todo, alucinando ¡jeje!, creo que la gente me mira raro al verme caminar sonriendo, sin más, sin ningún motivo, tan sólo el hecho de vivir algo nuevo y realmente precioso.
Hoy después del Barça-Madrid, el cual he visto en Shamrock en inglés, he vuelto a casa y en mitad del camino hemos empezado una guerra de bolas, no veas como duelen algunas, hemos hecho muñecos de nieve, varios intentos, y hemos correteado por la calle, como niños pequeños que salen por primera vez a la calle a jugar.
Hoy he vivido una nueva experiencia en este viaje que estoy emprendiendo, el cual, cada vez es más satisfactorio.
Hasta la próxima, Sara.
