Y el verano se fue… y madre
mía ¡qué verano!
He hecho demasiadas cosas en
poco tiempo, he vivido nuevas experiencias, he estado estresada, pero también
me he divertido, he tenido momentos de relax y reflexión, me he perdido y me he
encontrado, he entendido cosas pero otras me han vuelto loca, sin duda ha sido
un verano movidito…
Y termina, con el primer lunes
de septiembre a mis espaldas ya, con el examen de estratégica hecho y con su
aprobado correspondiente… y ahora comienza otra etapa… en un mes termino mis
prácticas y saldré al mundo sin saber muy bien cómo funciona, ni que tengo que
hacer para adaptarme a él.
Muchas opciones pasan por mi
cabeza, pero ninguna me convence, tal vez es porque ninguna de ellas es esa
opción que he querido siempre, que he ansiado desde que puedo recordar, esa
opción que nunca dejaré atrás y seguiré intentado conseguir.
Sé que quiero volar…salir,
conocer, explorar…pero también soy consciente de que eso conlleva su trabajo y
necesita de recursos de los que ahora mismo no dispongo, pero no me rindo, hay
posibilidades de hacerlo, a menor escala, pero de hacerlo.
Ahora me siento un poco
extraña, ha llegado septiembre y no estoy preparando matrículas ni papeles, ni
contrato de piso, o cualquiera de esas cosas que desde hace cinco años estoy
haciendo. Ahora sólo puedo pensar en octubre y en mis posibilidades para
entonces, pues sé que quiero seguir haciendo cosas, quiero seguir aprendiendo,
quiero seguir obteniendo experiencias, quiero seguir creciendo, pues un mundo nuevo se abre ante mí.
Este verano es uno de esos que
se te quedan grabados, de los que recuerdas siempre, es ese que quieres que se
repita, es uno en el que aprendes cosas que te servirán para el futuro.
Podría decir que estoy ante el "perfecto desenlace" del verano, pero en realidad estoy ante el "perfecto comienzo" del resto de mi vida.

