Para mí, estas fechas siempre
han sido especiales, supongo que como para muchos de vosotros y es que en mi
familia se sigue una tradición, mi madre y sus hermanas celebran estas fiestas
juntas y se “turnan” la casa cada año y sin duda hay muchas cosas que puedo
recordar de mis navidades y nuestras “tradiciones”.
Recuerdo a mi padre y sus
“cuñaos” contando historias y chistes para hacernos reír, sobre todo a los más
pequeños. Y como en la noche de Nochebuena a la hora de los regalos, mi madre y
sus hermanas fingían ser Papa Noel y gritaban “Ho, ho, ho” sin poder aguantar
la risa, mientras que los demás nos escondíamos debajo de la mesa para darles
un susto.
Esa preciada hora de los
regalos, era siempre muy divertida, a todos nos caía una colonia, daba igual lo
que necesitáramos, Papá Noel se empeñaba en traernos una cada año, debía ser
que no olíamos muy bien :S la excepción, que la tuvimos, fue un “Tamagochi” uno
para cada primo y de diferentes colores, para que no riñéramos. En cuanto a los
adultos, nunca recordamos que les traía ese mágico ser vestido de rojo, pero sí
recuerdo que un año debió hacerse un lío, pues a mis padres les trajo
exactamente lo mismo y eso conllevó una “disputa” sobre cuál de los dos debía
devolverlo :)
El día de Navidad nos
volvíamos a reunir todos a comer las sobras del día anterior. Tras la comida,
los papás se iban a trabajar o dormir la siesta y las mamás nos mandaban al
cine para poder tomar café tranquilas mientras se contaban cotilleos. Y ese
día, tras pasarlo todos juntos no podíamos esperar a que llegase la Nochevieja,
pues estábamos deseando poder seguir riendo y divirtiéndonos juntos.
Esa noche, en la que las
televisiones ponen a sus mejores presentadores a pasar frío en la puerta del
Sol, comíamos lo más deprisa posible pues pronto llegaban las 12 y teníamos que
comernos las uvas. Mi tío Luis, mi hermana y yo no las comíamos y nos encantaba
ver como los demás se atragantaban con ellas mientras nos reíamos. Y después de
eso, el momento más temido, en un espacio pequeño, una avalancha de besos y
abrazos para celebrar la entrada del nuevo año. Recuerdo un año, ya todos un
poco más mayores, en el que se fue la antena de la televisión en el edificio y
fue la primera vez que vimos las campanadas por internet. Lo que más me gustaba
de esa noche era que mis padres se iban de fiesta y mi hermana y yo nos
quedábamos a dormir en casa de “tita” Isa y junto con mi prima, la volvíamos
loca toda la noche hasta que caíamos rendidas en la cama :D
El final de las fiestas llega
con la gran esperada noche de Reyes, en la que todos dormíamos, o no, pensando
en levantarnos cuanto antes para poder abrir los regalos. Debe ser que Papá
Noel hablaba con los Reyes cada Navidad, pues ellos también se ponían de
acuerdo para traernos lo mismo, Barbies, eso sí esta vez sólo a las chicas,
teníamos tantas ese día que algunas eran “repes” y las intercambiábamos. ¿La
excepción? El año de la “Game Boy”, también cada una de un color diferente para
que estuviéramos todos contentos.
Ese día, recuerdo levantarme
temprano y despertar a mis padres para poder abrir los regalos, aquellos que se
encontraban al lado de los zapatos y siempre con una bolsa de chuches, la cual
a día de hoy, sigue estando ;) Mi hermana y yo siempre estábamos ansiosas de
entrar al salón, pero teníamos que esperar a que mi padre entrase antes con la
cámara de vídeo para grabarnos junto con mamá.
A veces los Reyes la
liaban un poco, pues nos dejaban notas para buscar los regalos o los escondían
debajo de la cama de mamá y papá, la verdad…esas eran las mañanas más divertidas.
Tras desenvolver todos y cada uno de los regalos, recorríamos cada casa por las
que los Reyes habían pasado, en un orden “estricto” y exactamente igual cada
año, para no perdernos ese día con nadie. Y como era de esperar, pasábamos todo
el día jugando con esos deseados tesoros que al fin teníamos, yo, por mi parte,
lo pasaba en el bar de mis padres, jugando con todos mis amiguitos, hasta que
me cansaba y me iba a casa, pero no para dormir, sino para jugar con las cosas
que había dejado allí :)
Y es que estas son las
Navidades que yo recuerdo y quiero mantener en mi memoria siempre, pues aunque ahora
sean diferentes, nos hagamos mayores y falten personas, éstas son las
“tradiciones” que quiero mantener, porque en estas fechas todo debe ser
alegría, felicidad y buena compañía.
Un beso enorme y Feliz Navidad.
Sara.











