Esta mañana me he levantado, por un lado, de buen humor :) porque he realizado un viaje este fin de semana, uno bastante bueno y en compañía de buena gente, pero por otro lado, me he levantado un poco triste, pues seguramente, he realizado el que será mi último viaje en mi año de Erasmus :(
Y es que viajes como este son los que me gustan, conociendo ciudades, aunque tal vez algo más importante, conociendo personas, personas que pensabas conocer pero que tienen su historia, como tú, como yo y como cada persona en el mundo.
Como siempre, tengo millones de anécdotas de este viaje, empezando por un coche de alquiler estropeado, y por el que perdimos una hora de viaje, pasando por un futbolín de veintidós personas, el cual fue bastante divertido y acabando por robar el desayuno a los australianos de al lado, lo cuales (después de comernos su "nutella") nos enteramos de que no estaban y sin olvidarnos, por supuesto, de la típica broma española de perderse... =)
Pero este viaje ha sido algo más, hemos tenido un momento, ese momento en el que dices ¿cómo hemos llegado a aquí? y es que de un simple juego pueden salir los más íntimos pensamientos...supongo que era un momento que todos necesitábamos, y estábamos en el sitio adecuado, en el tiempo adecuado, así es que salió sólo...y ¿lo mejor?... ¡Qué nos gustó!... compartimos cosas que no habíamos compartido con otras personas y nos liberamos. Al día siguiente aún podíamos sentir todo lo que habíamos hablado la noche anterior y estuvimos más unidos que nunca.
Y es que a veces te das cuenta de que no es necesario estar con una persona a la que conoces de siempre o estar con tu mejor amig@ para expresarte, a veces, lo único que se necesita es alguien que te escuche.
¡Nos vemos pronto! Un beso, Sara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario