A esta hora, hace una semana, estaba camino de la universidad para dar mis últimas clases. Y durante ese trayecto que he hecho miles de veces y que tan sólo dura unos minutos, iba pensando en lo mucho que ha cambiado mi vida desde mi primer día de universidad.
He vivido tantas cosas en estos cinco años, cinco años qué han pasado volando. He sido una persona que he disfrutado de la vida universitaria, que además he aprendido muchísimo, he conocido gente increíble, gente que me aporta mucho ahora mismo, personas que antes eran conocidos y ahora son de la familia, he vivido experiencias que jamás pensé que viviría, en definitiva, he sido feliz y creo que lo he aprovechado al máximo.
Mi primer día de clase, lo recuerdo como si fuera ayer, llovía, vivía en un barrio que no conocía, no sabía que autobús coger para ir al campus y lo más importante, no sabía dónde estaba mi facultad, ¡no había ido nunca! Finalmente llegué, empapada, pues al final tuve que ir andado, pero llegué...y tras conocer a varios compañeros logramos llegar a la clase...15 minutos, 30, 45...yo no sé cuántos minutos pasaron hasta que la profesora apareció, pero eso nos dio tiempo para conocer a las personas que estarían con nosotros durante los próximos cinco años...y bueno, como comprobé en mi último día de clase, las cosas no han cambiado mucho desde entonces, pues la profesora también llegó tarde, algo a lo que ya estoy acostumbrada, pero, eso sí, tras ambas clases, salí sonriente, sabiendo que eso es lo que me gusta y lo que quiero hacer.
Es curioso, pues mi primera clase fue la gran temida de primero Contabilidad Financiera I, asignatura que en un futuro me impartiría el mismo profesor que hace una semana me dio mi última clase, ésta más relajada y, las cosas como son, mucho más fácil ;) Por supuesto, en cuanto a temas profesores, ha habido de todo...los que me conocéis sabéis que, por supuesto, tengo una favorita, ¡jeje! pero ella no cuenta. He tenido profesores agradables, profesores con los que hemos reído en clase, profesores que enseñan, pero por el contrario también están los profesores que pasan del tema, profesores no tan agradables o algunos incluso un poco bordes. Pero eso es la universidad, y como ya he dicho, hay de todo. Pero recuerdo especialmente a muchos de segundo, no por ellos, sino por cosas que pasaron con ellos o a través de ellos, ese año éramos especialmente imaginativas, nos dio ponerles motes, hacer dibujos, e incluso inventarnos su vida. Además fue un curso en el que pasamos muchas horas en cafetería, después de un primer año de clases de cuatro a nueve, era maravilloso ir a las ocho de la mañana y dar clase...es irónico, vale...así es que en vez de "aguantar la chapa", íbamos a desayunar, que siempre es más entretenido =)
Al terminar mi último día, tenía un nudo en el estómago, sabía que volvería a la universidad, pero esa clase, había sido la última vez que me sentaba delante de una pizarra, a escuchar a un profesor, coger apuntes como loca, pero eso sí, siempre con risas y conversaciones con mis compañeros.
Y bueno, es el fin de una etapa, pero la vida continúa, y hay que darle paso a una nueva. Ahora hay que ponerse a estudiar y sacar estos últimos exámenes antes de emprenderla.
Ahora estaré un poco desconectada, pues el estudio me requiere ;) pero volveré.
Un beso, y hasta la próxima.

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