La experiencia de mi vida...porque siempre habrá una "new life" que contar.

sábado, 8 de diciembre de 2012

Por aquellos maravillosos años


Dicen que la infancia es como una borrachera, todo el mundo recuerda qué hiciste, menos tú. Bien, pues por suerte, yo recuerdo muchas cosas sobre ese maravilloso tiempo. Es cierto que muchas de las cosas las recuerdo porque alguien me las ha contado, pero hay otras que por cosas de la mente aún recuerdo como si fueran ayer.

Por supuesto en esos recuerdos están muchas personas, pero durante la infancia, hay que decir que tu padre, tu madre y tus amiguit@s de la guarde, son las personas en torno a las que gira tu vida. Yo, sin embargo, estando la mayor parte del tiempo en el bar de mi padre, conocí a mucha gente, gente que cuando hoy las veo por las calles me hacen recordar esos entrañables momentos en los que me consideraba la princesa de todo aquel maravilloso “reino”.



Y es que lo que realmente personalizó a mi infancia, y en gran parte a mí, fue ese lugar, ese sitio al que todos consideraban su casa y que sin duda era la mía.

Si me pongo a recordar todos aquellos momentos, no podría parar de sonreír. Desde muy pequeña fue la muñeca de todas aquellas personas que eran mi familia, de mesa en mesa, de grupo en grupo y cada cual mejor y más cariñoso conmigo. Yo tenía la vida ante mí y no era consciente de que todo eso, todas esas personas, sin duda marcarían una gran parte de mi vida.

Aún hoy, como he dicho, cuando veo a alguien de aquella época, me hace sentirme nostálgica y desear volver a esos días en los que todo era felicidad, con juegos, barbacoas, fútbol, navidades, todo era diversión y sonrisas y nada de lo que preocuparme.

Aunque, desgraciadamente, aquello como todo acabó, pero hoy siento esa gran satisfacción cada vez que alguien me dice “echo de menos Bolero” y es que te das cuenta de que no es el sitio, no es lo feo o bonito que esté, lo buenas o malas que sean las copas, no es nada de eso lo que te hace volver, son las personas, es esa persona que te sirve cada día el café, que te acompaña, que te escucha, que no es un simple tabernero, sino que es tu amigo, tu familia y eso es por lo que realmente la gente echa de menos Bolero, por lo que fue, por lo que vivieron, por su gente, y por supuesto, por él.

A todas esas personas, gracias por formar parte de esa etapa de mi vida, a las que conocí en ese momento y a las que aún ahora me seguís llamando Sarita, porque aunque me haga mayor y diga que no me gusta, sé que lo hacéis porque para vosotros siempre seré aquella pequeña princesita dueña de su reino.

Se os quiere, Sarita ;)

1 comentario:

  1. Todos echamos de menos Bolero. Su ajedrez. Sus días de fútbol. Aquella niña a la que había que sortear para no pisarla. Y es verdad que aquello acabó. Pero, por fortuna, aquella niña se convirtió en esa maravillosa mujercita que es hoy. Aquellos momentos se convirtieron en este cajón sin fondo de hermosos recuerdos. Y todos somos un poco mejores gracias a que conocimos al tipo aquel que regentaba el chiringuito. Otros tendrán Las Vegas, tendrán noches de Cancún, días de vino y rosas. Nosotros tuvimos nuestro Bolero, nuestra pequeña Sara, nuestras tardes de ruido y música y amistad. Fuimos afortunados y fuimos felices, sólo que éramos demasiado jóvenes y ruidosos como para darnos cuenta que la felicidad olía a cafetería y tenía nombre de canción nostálgica. Un beso, Sara.
    Florián R.

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