Y aquí estoy de nuevo,
escribiendo…y de nuevo porque lo necesito…ya os dije que este blog iba a ser
más personal o más emocional ;)
Estos días estoy de exámenes,
como cada junio, pero esta vez, no sé por qué, tengo algo en mi mente todo el
tiempo, hay muchas cosas que me están pasando que me recuerdan a viejos buenos
tiempos, y también a malos. Intento ignorar esos últimos, pero lo quiera o no,
están también dentro de mí.
Este junio no he podido evitar
acordarme de alguien, y ya digo que no sé muy bien por qué ahora, ya ha pasado
tiempo y ahora vuelve a mi mente. Tal vez será porque estoy cumpliendo algo que
ella ya cumplió y eso me hace pensarla cada instante. Tal vez será porque tengo
que contactar de nuevo con un profesor al que tuve que ver en momentos no muy
agradables. Tal vez es porque he estado estudiando auditoría y he pensado en lo
mucho que trabajaba. O tal vez porque he estado haciendo un trabajo en el que
aparece “Price waterhouse coopers”. No sé.
Lo bueno es que sonrío, porque
ella me trae muy buenos recuerdos. En
muy poco tiempo pude conocer a gente increíblemente maravillosa, que a día de
hoy y casi cuatro años después siguen conmigo y son amigos que no cambiaría por
nada. Es cierto que tras ese pequeño período de tiempo fuimos inculcados por
una personita aún más increíblemente maravillosa a estar más unidos y por ello
tengo que darle las gracias, pues viví momentos que siempre estarán en mi
mente. Y gracias a ella fue también que ante su ausencia no nos alejamos, sino
que nos unimos aún más.
Para mí, personalmente, ella
significó mucho. Yo venía de pasar tiempo malos, muy malos, y no estaba muy
abierta a la vida o a la vida social más bien. Tengo que reconocer que gracias
a ella volví a disfrutar, volví a sentir que en el mundo hay gente que merece
la pena, volví a creer que después de la tormenta siempre llega la calma, volví
a ver que el mundo no se acaba y que puedes seguir viviendo y ser feliz y no
sentirte culpable por ello. Sí, es verdad que éramos un grupo, pero todos
sabemos que ella nos unía.
Ella era una de esas personas
de las que hay pocas, siempre positiva y con una sonrisa ante todo. Sí…me
recordaba mucho a él también. Y creo que a pesar de estar poco tiempo junto a
ella, lo aprovechamos al máximo, no había más fines de semana o más vacaciones
o más puentes para hacer más cosas y aunque luego las despedidas eran tristes,
sabíamos que no pasaría mucho tiempo hasta volver a encontrarnos. Aunque
recuerdo la última vez, ella dijo que tardaríamos, pero nunca pensé que sería
tanto tiempo.
Hay tantas cosas que han
pasado en estos tres años, hay tantas cosas que le habría contado, tantas
llamadas que habría necesitado hacer, tantas cosas que me gustaría que hubiera
vivido conmigo. Pero al menos yo me quedo con una buena sensación, mi adiós fue
diferente, en mi adiós, ella sonreía y me decía “hasta pronto” y con eso me
quedaré siempre. Creo que tuve suerte, en aquel momento no lo pensé, pero creo
que tuve suerte. Para mí siempre estuvo unas horas más con nosotros, nunca
pensé que lo que en esos instantes estaba pasando pudiera ser cierto, me
avisaron, que algo ocurría, pero yo, inocente, ingenua o no sé qué fue lo que
pasó por mi mente que eso, precisamente eso, era impensable.
Supongo que siempre tendré
este sentimiento, y me alegro, tener el sentimiento de que sigue aquí con
nosotros viviendo su vida, siendo feliz, sonriendo, sólo que por alguna razón
no puede contactar conmigo, pero sé que siempre estará ahí para lo que
necesite.
Para mí nunca se fue,
simplemente no puedo verla ahora, pero no se fue. A veces quiero llamarla,
contarle historias, a veces quiero ir a Madrid y presentarme en su casa, porque
a pesar de todo sigo esperando que entre en mi cuarto a despertarme como lo
hacía cuando nos encontrábamos o porque a pesar de todo el tiempo que ha
pasado, aún espero volver a escucharla decir “¡Ala qué guay!” porque ella, ELLA
sí que era guay.
Y bueno, sé que a algunos de
vosotros este post os gustará, pues aunque os ponga tristes os recordará a
momentos vividos, momentos alegres, momentos que siempre estarán en cada uno de
nuestros corazones, al igual que estará ella. Así que sonreíd pues esos
momentos no han acabado, aún nos quedan muchos por vivir y ella nos sonríe y
los vive con nosotros desde dónde esté.


Bonito no es la palabra para describir lo que has escrito, simplemente es enorme... como me siento identificada en tus palabras, bueno menos en lo de LADE, pero eso es caso aparte. Tienes razón, a medida que iba leyendo iban cayendo las lágrimas pero a la vez con la sonrisa siempre porque aunque parezca increíble o no la nombremos siempre esta presente. Eres una enana todavía :P y aunque sean 4 años aguantandote, me encanta vivir cada ataque de locura que te da contigo. Estudia mucho y en dos meses estoy viendote de nuevo :)
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